Métodos de información Biblioburros: Retos educativos desde la Colombia profunda

Biblioburros: Retos educativos desde la Colombia profunda

Biblioburros: Educational challenges from deep Colombia

 

Juan Sebastián Alejandro Perilla Granados

jperilla@utb.edu.co

Profesor Universidad Tecnológica de Bolívar

Cartagena de Indias - Colombia

 

Jesús Alberto Bermúdez Soche

jesus.bermudez@usbctg.edu.co

Profesor Universidad de San Buenaventura

Cartagena de Indias - Colombia

 

Resumen

Colombia profunda es una denominación otorgada a aquellos centros poblados ubicados en territorios apartados y donde la actuación del Estado difícilmente puede materializarse. En consecuencia, en estos contextos se tienen notables límites para el ejercicio de los derechos por parte de las personas, llevando a consolidar estrategias sociales para la garantía de los mínimos necesarios para sobrevivir. Una de estas estrategias son los biblioburros, los cuales consisten en separar a un burro de las actividades agrícolas para que cumpla la función de llevar libros a diferentes poblaciones alejadas. Se trata de iniciativas particulares sin remuneración económica y que se ha considerado como plausible por la sociedad colombiana. Sin embargo, más allá de lo admirable de esta estrategia, se evidencia a través de ella una serie de retos para el Estado colombiano para hacer de la educación asequible, accesible, aceptable y adaptable. En este artículo se describe la estrategia de los biblioburros desde un enfoque sociocrítico que permite plantear exigencias estatales para el desarrollo humano con equidad.

 

Palabras clave

Bibliotecas libres; Gestión comunitaria; Biblioburros; Proyectos culturales; Cualificación educativa.

 

  

Abstract

Deep Colombia is a name given to those population centers located in remote territories and where the action of the State can hardly materialize. Consequently, in these contexts there are notable limits to the exercise of rights by people, leading to the consolidation of social strategies to guarantee the minimum necessary to survive. One of these strategies is biblioburros, which consist of separating a donkey from agricultural activities so that it fulfills the function of carrying books to different remote populations. These are private initiatives without financial remuneration and that have been considered plausible by Colombian society. However, beyond the admirable nature of this strategy, a series of challenges are evident for the Colombian State to make education affordable, accessible, acceptable and adaptable. This article describes the strategy of the biblioburros from a socio-critical approach that allows raising state demands for human development with equity.

 

Keywords

Free libraries; Community management; Biblioburros; Cultural projects; Educational qualification.

 

 

Recibido:27/05/2024

Aceptado:4/06/2024

DOI: https://dx.doi.org/10.5557/IIMEI15-N28-030051

Descripción propuesta: Perilla Granados, Juan Sebastián Alejandro; Bermúdez Soche, Jesús Alberto, 2024. Biblioburros: Retos educativos desde la Colombia profunda. Métodos de Información, 15(28), 30-51.

 

1. Introducción

Colombia es catalogada como un país en vía de desarrollo, lo cual se explica en la medida en que la población tiene marcadas inequidades en el ejercicio de los derechos constitucionales; mientras que una parte de la población goza de la garantía plena de sus derechos, otra parte de ella dista mucho del cumplimiento de tales mandatos jurídicos (Vallejo 2023). Uno de los contextos colombianos en los cuales el ejercicio de derechos se torna aún más difícil de ser materializado se ubica en la ruralidad, pues el Estado no tiene la capacidad instalada suficiente para responder a las exigencias sociales de esos territorios; se trata de sectores de difícil acceso, con deficitaria infraestructura e insuficientes funcionarios públicos que puedan garantizar los mínimos de la población (Arrieta 2024). Y son precisamente esos territorios, a los cuales no alcanza a llegar la acción del Estado, los que se han denominado la Colombia profunda.

Entre múltiples problemáticas que se presentan en la Colombia profunda se encuentra el acceso al conocimiento, marcado por tres variables fundamentales: la deficitaria existencia de infraestructura como escuelas, bibliotecas y conectividad (Uribe 2023); la carencia de recursos físicos como libros o materiales escolares (Núñez 2016); y la falta de personal docente cualificado que pueda generar procesos de educación básica, media y superior (Bautista 2019). Esto representa una problemática estructural para las personas que se ubican en estos territorios, configurando imposibilidades para el desarrollo pleno en condiciones de equidad; será muy difícil para las personas nacidas en la Colombia profunda alcanzar las mismas condiciones personales y sociales de aquellas que cuentan con mayores posibilidades de acceso al conocimiento (Pardo 2023). En últimas, el ejercicio de los derechos no puede ser limitado a su reconocimiento escrito, sino que se requieren estrategias y recursos suficientes para su materialización, de lo cual carece la Colombia profunda.

Como consecuencia de lo anterior, y desde iniciativas sociales por viabilizar posibilidades de desarrollos en territorios alejados, las comunidades han establecido diferentes estrategias para subsanar las deficiencias estatales. Y aunque esto difícilmente compite con otros contextos que cuentan con notables inversiones de capital por parte del Estado, socialmente es una posibilidad para contar con condiciones mínimas de sobrevivencia (Ortega 2023); el conglomerado social de la Colombia profunda no vive para ejercer sus derechos, sino que sobrevive para eventualmente viabilizar su ejercicio. Así, a manera de ejemplo, se han establecido acueductos veredales, juntas de acción comunal para la solución de conflictos, mercados campesinos para el abastecimiento alimentario e, incluso, enseñanza de contenidos consuetudinarios desde las personas mayores a las menores (Becerra 2024). Entre todas estas estrategias de sobrevivencia mínimas, se han resaltado de forma especial los biblioburros, los cuales nacen por iniciativa de personas privadas que consiguen libros por sus medios y los llevan a diferentes poblaciones en sus propios animales de carga.

Y es en torno a esta estrategia que surge la pregunta de investigación del presente artículo, a saber: ¿la actual estrategia social de los biblioburros para reducir las inequidades en el ejercicio de los derechos por parte de las personas pertenecientes a la Colombia profunda evidencia falencias estructurales del Estado colombiano que impiden un desarrollo humano con equidad? Sobre el particular se formula una hipótesis positiva, pues, a pesar de que la estrategia de los biblioburros es catalogada como plausible por su característica forma de funcionamiento en la Colombia profunda, demuestra que el Estado colombiano en sí mismo no cumple los mandatos constitucionales que le son actualmente exigibles en torno al desarrollo humano con equidad. Para validar esta hipótesis se acoge como enfoque de investigación de este artículo el sociocrítico, dado que se analiza una iniciativa social desde los parámetros jurídicos que desde una perspectiva constitucional corresponden al Estado colombiano. Para ello, se emplean métodos de investigación cualitativa cuya principal estrategia de recolección de información es la revisión documental.

En consecuencia, el objetivo general de investigación del presente artículo es determinar si la actual estrategia social de los biblioburros para reducir las inequidades en el ejercicio de los derechos por parte de las personas pertenecientes a la Colombia profunda evidencia falencias estructurales del Estado colombiano que impiden un desarrollo humano con equidad. Para ello, se acogen como objetivos de investigación específicos y, consecuentemente, como estructura argumentativa del artículo los siguientes: primero, delimitar desde su funcionamiento la estrategia social de los biblioburros que se implementa actualmente en los contextos denominados como Colombia profunda para reducir las inequidades en el ejercicio de los derechos; y, segundo, analizar las eventuales falencias estructurales del Estado colombiano que son evidenciadas por los biblioburros desde los parámetros del desarrollo humano con equidad. Se ha de advertir que el alcance sociocrítico del artículo no cuestiona la plausibilidad de una iniciativa social de acceso al conocimiento, sino que lo que en realidad se cuestiona son las causas estatales que llevan a que el biblioburro sea una de las pocas opciones que tienen muchas personas para poder tener una relación, al menos mínima, con recursos educativos como lo son los libros.

 

2. Descripción del biblioburro como iniciativa social para el desarrollo humano con equidad

En el contexto geopolítico actual se ha debatido si Colombia es un país desarrollado, en vía de desarrollo o subdesarrollado, llegando a concluir que cumple los requisitos exigidos para la segunda categoría. Esto se justifica al considerar que los países desarrollados son aquellos en los cuales toda la población cuenta con los mínimos para el ejercicio de sus derechos, aquellos que están en vía de desarrollo solo parte de la población tiene esos mínimos y en los subdesarrollados existe una falencia generalizada sobre el asunto en mención (Valdés 2023). Siendo así, en Colombia hay grupos poblacionales que tienen mínimos suficientes para materializar sus derechos, pero otros que difícilmente pueden cumplir con las condiciones para el desarrollo humano en condiciones de equidad y se ubican, mayoritariamente, en territorios donde la presencia del Estado es casi nula en términos de infraestructura, recursos y personal (Montoya 2024). En consecuencia, estos contextos territoriales se han denominado Colombia profunda.

Dadas las condiciones geográficas del territorio colombiano, la Colombia profunda tiende a comprender áreas rurales con centros poblados alejados y que encuentran sus medios de sustento, principalmente, en las actividades agrícolas. Así, gran parte de estos grupos poblacionales se dedican a actividades de cultivo o pesca, empleando, en la mayoría de las ocasiones, métodos artesanales desarrollados por ellos mismos (Forero 2021). Esto hace que los conglomerados sociales allí presentes se cataloguen como población campesina, donde sus medios de sustento se ven supeditados al trabajo de la tierra y lo que de ella pueda ser producido de forma natural (Perilla 2023). Para ello, cada familia campesina consolida y acumula los medios de producción necesarios para su propia realidad. Y en el marco de esos medios de producción se encuentran los burros, los cuales son animales que las familias se esfuerzan por adquirir y asegurar su bienestar, dada la relevancia que desde múltiples variables se ha dado en estos contextos sociales a los animales en mención.

La relevancia del burro en las actividades campesinas del contexto colombiano puede explicarse desde diferentes razones, algunas de las cuales son las siguientes: desde la perspectiva económica, adquirir estos animales representa un menor valor que otros semovientes como los caballos; segundo, desde los alcances productivos de eficiencia, se considera que el burro tiene mayores capacidades de asumir trabajos pesados que otros animales similares; y tercero, desde un alcance cultural, los burros se relacionan con valores tanto de lealtad como de nobleza en su relación con el ser humano (García 2019). Por lo tanto, desde la cosmovisión campesina de la Colombia profunda, el burro no solo es un medio productivo, sino un elemento simbólico de humildad, trabajo y buenos sentimientos en el marco de un hogar que vive de la agricultura; los burros son más que un animal destinado a la producción, dado que son en sí mismos un pilar fundamental para el bienestar personal, familiar y social.

En este sentido, los burros son relacionados con los medios necesarios para alcanzar un desarrollo humano con equidad, guardando las proporciones meramente jurídicas de lo que se requiere desde el Estado para tales efectos. Y es en el marco de estas concepciones sociales en torno al burro que resulta coherente que recientemente haya empezado a ser utilizado como un medio para el acceso al conocimiento desde la categoría naciente de los biblioburros (Álvarez 2018). Se trata de una iniciativa de personas ubicadas en contextos campesinos de la Colombia profunda que, sin ningún tipo de contraprestación económica a cambio de esta actividad, alternan las responsabilidades agrícolas en las que se emplean a estos animales con la posibilidad de transportar libros a centros poblados a los cuales no llegan este tipo de materiales de ninguna otra forma.

Siendo así, lo primero que requiere la iniciativa es comprender que el desarrollo humano no se puede limitar solamente a sobrevivir desde la producción y consumo de alimentos, sino que debe ser acompañada de un alcance intelectual; se trata de una comprensión en torno al cumplimiento holístico de necesidades humanas, donde la educación desde el acceso al conocimiento es fundamental para el fortalecimiento personal, social y familiar (Orozco 2022). Adviértase lo disruptivo de esta innovación de los usos para las que tradicionalmente se han empleado estos animales, ratificando el importante rol que los burros cumplen dentro de los conglomerados sociales de la Colombia profunda; utilizar un animal propio de las actividades de subsistencia para facilitar el acceso al conocimiento, resulta tan llamativo como plausible porque se está aportando a un alcance intelectual en una realidad que se enfrenta a necesidades aún más básicas como comer.

Así, una vez que algunas personas específicas dan una utilidad disruptiva a los burros, que no es una tarea generalizada ni tampoco fácil porque puede representar una disminución de la producción agrícola, el gran reto es la consecución de los materiales bibliográficos que serán transportados por los burros para poder ser categorizados como biblioburros. Aunque en la mayoría de los contextos existen dificultades como el precio de los libros o la pertinencia de estos (Giraldo 2022), la Colombia profunda se enfrenta a uno más grave: no hay canales de comercialización suficientes para que los libros lleguen a ese contexto específico. Por lo tanto, inicialmente se acogió una estrategia de construcción social que consistió en una recolección de los libros que las personas podían tener en sus hogares, actores sociales como profesores o autoridades locales, incluidas las religiosas. De esta manera, los primeros libros que serían transportados por los burros provinieron de la suma de materiales dispersos dentro de un mismo contexto. Y aunque no se tenía gran variedad de ejemplares, y muchos de ellos podían tener alcances tanto políticos como religiosos, se trató de un primer avance para la consolidación de la iniciativa.

Con el paso del tiempo, la iniciativa empezó a ser conocida desde contextos centrales de la realidad colombiana, como cabeceras municipales o distritos principales, desde donde se llegaron a hacer donaciones de materiales diversos para que fuesen transportados por los burros a diferentes poblaciones. Es de esta manera que los burros fueron cargados con libros de diferentes niveles, géneros y estilos, para ser llevados por centros poblados cercanos al lugar en el cual vivían los propietarios de los animales y las personas de las comunidades fueron las que con el tiempo les dieron la denominación de biblioburros. Aunque inicialmente las rutas de cada biblioburro no estaban claramente establecidas, empezaron a generarse rutinas de días y horarios en las que las personas esperaban la llegada del animal cargado de libros; los sábados y los domingos se constituyen, en diferentes territorios, como los días en los cuales se espera al biblioburro. Las comunidades acondicionan espacios centrales para interactuar con los animales y los libros.

Sobre el particular es importante considerar que la interacción con los libros de los biblioburros no responde a una actividad bibliotecaria normalizada, dado que no se trata de tomar en préstamo libros para luego devolverlos (Aguilar 2023). Esto se justifica en la medida en que la mayoría de los usuarios no saben leer ni tampoco escribir, dadas las falencias estructurales de acceso al conocimiento antes descritas para la realidad de la Colombia profunda (Panu 2023). En consecuencia, una vez que llega el biblioburro al territorio, la actividad consiste en seleccionar con los asistentes un libro de los ejemplares que están allí disponibles para que sea leído por alguna de las personas que sabe hacerlo. Así, los usuarios del biblioburro ocupan, mayoritariamente, un rol de oyentes del contenido de los materiales bibliográficos y se acercan a la lectura desde prácticas orales comunes en las realidades a las cuales pertenecen; escuchar lecturas de libros es un acercamiento inicial al conocimiento desde estrategias sociales concretas (Blanco 2022).

Uno de los ejemplos más relevantes en el contexto colombiano se encuentra en el Departamento del Magdalena al norte de Colombia, en donde, desde 1997 y hasta la actualidad, el profesor Luis Soriano consolidó su colección personal de libros para llevarla en burros por diferentes centros poblados de la región. Y aunque en un inicio tenía unos setenta libros, cuando las personas de las ciudades principales se enteraron de la iniciativa se dieron múltiples donaciones que actualmente llevan a una colección de cinco mil libros. Tal ha sido el impacto de estas iniciativas en la sociedad, que las bibliotecas públicas de la región nombraron biblioteca satélite al biblioburro para que siguiera recorriendo los sectores de la Colombia profunda. En este sentido, los biblioburros se constituyen en modelos admirables, pues se relacionan con las aspiraciones de desarrollo en sectores con difíciles posibilidades para el ejercicio de derecho y que se enmarcan en comportamientos altruistas que buscan impactar el interés general más allá del particular.

Igual a esta iniciativa específica, alrededor del país hay múltiples iniciativas de biblioburros poco sistematizadas desde su existencia, funcionamiento e impacto concreto a las comunidades. Esto se debe en gran parte a que la iniciativa se reconoce como importante desde un alcance simbólico, pero no se ha generado una estrategia concreta desde la perspectiva estatal para superar el problema estructural que los biblioburros pretenden superar desde el marco de sus propias limitaciones. Por el contrario, parecería ser que cuando se dan donaciones de libros para el biblioburro se tiende a considerar que se ha aportado para superar las problemáticas de la Colombia profunda relacionadas con acceso al conocimiento. Sin embargo, es totalmente reprochable que se pretenda considerar que una persona particular debe asumir la tarea de superar falencias desde su propia realidad y sin la apuesta rigurosa por parte del Estado para estos efectos. En consecuencia, lo que en realidad hace el biblioburro es evidenciar cuáles son los retos que ha de asumir el Estado como prioritarios en relación con el mínimo de acceso a la información y es lo que se procederá a delimitar en la siguiente sección.

3. Retos para el Estado colombiano formulados desde la estrategia del biblioburro

Hasta este punto se ha evidenciado que los biblioburros son una estrategia para promover el acceso al conocimiento y que provienen de iniciativas privadas, las cuales se ubican en territorios colombianos en los cuales la acción del Estado se ve limitada. Tales limitaciones llevan a configurar notables falencias estructurales, las cuales han llevado a que se hable de una Colombia profunda y que se caracteriza por imposibilidades para el ejercicio pleno de los derechos constitucionales desde la perspectiva del desarrollo humano con equidad. Por lo mismo, son las comunidades las que se organizan entre ellas mismas para intentar solventar las difíciles condiciones en las cuales se encuentran, empleando los medios y recursos que tienen a su alcance para procurar garantizar algunos mínimos necesarios para sobrevivir. Y es en ese marco que se ubican los biblioburros, como una estrategia para superar las deficiencias en el acceso al conocimiento.

Aunque los biblioburros se reconocen en el país como una alternativa plausible de las comunidades por cualificar sus condiciones, lo que en realidad demuestran es una serie de falencias estatales que distan mucho de poder ser solucionadas por esta estrategia; es reprochable que el Estado delegue implícitamente sus obligaciones de acceso al conocimiento en personas particulares que utilizan sus propios animales de trabajo para llevar libros por diferentes centros poblados. En consecuencia, de cara a las exigencias que son predicables al Estado colombiano, los biblioburros formulan cuatro retos que aún deben ser materializados en los territorios de la Colombia profunda y en relación con el conocimiento, a saber: asequibilidad, acceso, aceptabilidad y adaptabilidad. Se trata de cuatro imperativos fundamentales para que desde el marco del derecho humano a la educación sea posible aportar al desarrollo humano con equidad, donde las apuestas estructurales deben dirigirse a generar transformaciones contextuales de fondo para el mejoramiento personal, familiar y social de los diferentes territorios del país.

En desarrollo de cada uno de estos cuatro retos, se debe analizar en un primer lugar lo referente a la asequibilidad y que se refiere a que el Estado ponga a disposición de las poblaciones suficientes espacios de formación (García 2023). Así, el hecho que cada fin de semana una persona particular deba desplazarse por los territorios con sus propios animales para llevar libros a las comunidades está demostrando que el imperativo constitucional de la asequibilidad aún no se ha satisfecho; si el Estado colombiano dispusiera suficientes recursos de infraestructura y dotación en la Colombia profunda, los biblioburros no serían la única manera de relacionarse con materiales como los libros. Para ello, el Estado colombiano tiene el reto de sistematizar en detalle cada uno de los centros poblados ubicados en las zonas rurales del país y que no tienen a su disposición escuelas, materiales bibliográficos, útiles escolares, entre otros elementos fundamentales para que las personas puedan tener una posibilidad inicial de contar con los mínimos educativos en torno al conocimiento (De Souza 2016).

Una vez que se han sistematizado las condiciones de asequibilidad con las que cuenta cada centro poblado, será fundamental construir estrategias para subsanar las deficiencias en torno a la disponibilidad que se presenten. Es de advertir que se trata de una actividad programática, lo cual implica que no se puede solucionar en un único momento, sino que se requieren planes a futuro para materializar tales pretensiones y son precisamente ellos los que se requieren de manera prioritaria en el país (Núñez 2021). Sobre el particular se debe considerar que la asequibilidad no se cumple necesariamente construyendo nuevos edificios, puesto que experiencias anteriores han evidenciado la posibilidad de utilizar infraestructuras ya existentes para superar este problema (Restrepo 2019). De manera específica, a través del tiempo se han utilizado construcciones como templos religiosos que desde tiempo atrás han existido en gran parte del territorio y que actualmente se utilizan eventualmente los domingos para efectos de cultos religiosos. Siendo así, la infraestructura puede ser solucionada a corto plazo con edificios ya existentes y se requiere estructurar programas a largo plazo para fortalecer este alcance concreto de la asequibilidad.

Ahora bien, se debe considerar que la asequibilidad es un primer imperativo fundamental, pero de nada sirve tener infraestructura disponible si las personas no tienen la posibilidad real de acceder a ellas. En este sentido, el segundo reto que plantean los biblioburros al Estado colombiano se refiere al acceso y debe tener en cuenta las condiciones contextuales en las cuales se encuentra cada una de las personas. Al respecto de este tema, el biblioburro evidencia el acceso al dirigirse hasta los territorios concretos y procurar que las personas puedan participar en él desde los lugares más pertinentes establecidos por la misma comunidad. La misma dinámica debe ser atendida por el Estado (Rivera 2022), dado que la infraestructura que establezca debe asegurar que las personas tengan acceso a ellas en condiciones adecuadas y que no se trate de una propuesta meramente formal que desconozca las realidades sociales en las cuales se encuentran inmersos.

De esta manera, la asequibilidad debe asegurar que haya infraestructura y materiales suficientes para determinadas personas, mientras que el acceso requiere que el Estado asegure que esas personas destinatarias pueden llegar, efectivamente, a usar la infraestructura dispuesta. Al respecto del acceso, los lineamientos constitucionales exigen que el Estado asegure que las personas cuenten medios para llegar a la infraestructura educativa, disponiendo, incluso, de medios de transporte para que los destinatarios puedan ser beneficiarios reales de la educación (Guzmán 2019). Y aunque pueda parecer un imperativo esperable y que no es objeto de discusión, recientemente se han evidenciado en el país casos en los cuales la infraestructura asequible no es accesible. Tal es el caso de unos niños ubicados en zona rural, quienes para acudir a la escuela debían atravesar diariamente un río en medio de un acantilado y que estaba habitado por animales bravíos de alta peligrosidad (Arias 2021). En estas situaciones, desde la perspectiva constitucional se exhorta a que el Estado despliegue las condiciones adecuadas para que los niños puedan transportarse en condiciones seguras y que no pretenda cumplir sus obligaciones con solo construir la escuela.

Y a estos imperativos de asequibilidad y accesibilidad se ha de adicionar el de la aceptabilidad, el cual hace referencia a la calidad del proceso educativo desde las exigencias de desarrollo humano con equidad. De esta manera se presenta un reto transformador de la concepción de la educación, pues generalmente se privilegia la cobertura y se tiende a olvidar la calidad (Cuesta 2021). Así, en el contexto colombiano se cuestiona sobre las marcadas diferencias que existen entre la educación que reciben unas personas respecto de otras, dado que unas se centran en el desarrollo integral de conocimientos y otros simplemente en cumplir requisitos para obtener títulos que llevan a engrosar las estadísticas del Estado (Herrera 2020). Y es un reto que tiende a ser omitido, incluso, desde iniciativas como la del biblioburro, puesto que se trata de llevar libros a los territorios y no se generan debates rigurosos sobre el contenido de los libros, su pertinencia, los procesos académicos que se desarrollan con ellos o los resultados de aprendizaje que sean efectivamente alcanzados.

Por lo mismo, el Estado colombiano debe desplegar sus medios institucionales para tomar como referente las estrategias de asequibilidad y acceso del biblioburro, pero fortalecer de manera decisiva la calidad desde el criterio de la aceptabilidad; no basta con tener instituciones a las que lleguen las personas a formarse, sino que se requiere que se formen con los más altos estándares de calidad para ser competitivos en un contexto global cada vez más exigente (Guerrero 2023). Estos debates en torno a la calidad requieren diseños curriculares y pedagógicos rigurosos, en la medida en que se deben tener claros resultados de aprendizaje en torno a los cuales se generen procesos de alineación de todas las experiencias formativas que sean adelantadas (Costa 2018); se ha de trascender el simple hecho de desarrollar actividades aisladas, para dotarlas de sentido de utilidad desde y para realidades específicas. La educación aceptable no es solo leer libros o transmitir información, sino asegurar una propuesta formativa sólida desde y para las altas exigencias contextuales vigentes en la actualidad.

Y finalmente se encuentra la necesidad de acoger el reto de la adaptabilidad, el cual se enmarca en las dinámicas de la inclusión educativa. Sobre el particular se debe considerar que el biblioburro cumple su función de subsanar unos mínimos desde la asequibilidad y la accesibilidad, al tiempo que representa una importante posibilidad para fortalecer la aceptabilidad y la adaptabilidad. Esto se justifica al considerar que, dadas sus limitaciones, el biblioburro no puede referirse a las necesidades especiales de cada participante o a potenciar sus talentos excepcionales. Sin embargo, el Estado sí debe procurar que las apuestas formativas que destine a la Colombia profunda atiendan desde los enfoques diferenciales las condiciones concretas de cada participante, para entender que la actividad de formación no puede considerar que todas las personas son iguales (Antayhua 2024). Para ello es fundamental asegurar la segmentación de los participantes, generando procesos transformadores desde sus limitaciones y ventajas, fortaleciendo aquello que impide un pleno desarrollo y potenciando las fortalezas cognitivas.

En atención a lo anterior, el biblioburro es una iniciativa social que requiere de toda la admiración desde parámetros de plausibilidad tendientes a asegurar mínimos para la Colombia profunda. Y de su actividad en torno al conocimiento, se formulan para el Estado colombiano cuatro retos fundamentales en torno a la educación como derecho humano para el desarrollo con equidad. El primer reto es la asequibilidad, el cual se refiere a que las poblaciones tengan a su disposición infraestructura y materiales para formarse. Una vez se tiene esta disponibilidad, el segundo reto gira en torno a la accesibilidad y se materializa con medios que aseguren que las personas destinatarias puedan ser beneficiarios reales. Así, una vez que se ha accedido, se requiere calidad en el proceso formativo y se refiere al tercer reto de aceptabilidad. Y finalmente, el cuarto reto se establece como la adaptabilidad, para generar procesos de educación inclusiva desde enfoques diferenciales segmentados. Así, el biblioburro no puede ser el fin de una apuesta para fortalecer la Colombia profunda, sino el inicio de un conjunto de retos imperativos que debe asumir el Estado desde su condición social.

 4. Conclusiones

Colombia es considerando como un país en vía de desarrollo, dado que algunas personas cuentan con mínimos suficientes para ejercer sus derechos y otras se enmarcan en contextos con notables deficiencias estructurales. En este segundo caso se ubican comunidades que carecen de condiciones previstas por las normas jurídicas constitucionales y que se ubican, mayoritariamente, en zonas rurales a las cuales se tiene un limitado impacto por parte del Estado. En consecuencia, esos territorios rurales sin presencia suficiente del aparato estatal se conocen como la Colombia profunda y se constituye por diferentes centros poblados que viven de actividades, generalmente, agrícolas. Para el desarrollo de estas actividades, las familias se organizan con medios idóneos para la producción y uno de ellos son los burros, en calidad de animales de carga que cuentan con alcances económicos, sociales y culturales importante para estas regiones colombianas.

Lo relevante de estos contextos es que, a falta de la acción estatal, las comunidades se han organizado entre ellas para atender los mínimos necesarios para sobrevivir. Entre diferentes necesidades, se ha identificado aquella referente al conocimiento como posibilidad de promover el desarrollo humano con equidad. Así, algunas personas privadas decidieron poner al servicio de la educación los bienes que inicialmente tenían destinación meramente agrícola, específicamente, los burros. Esto significó que, sin ninguna remuneración o apoyo estatal, los burros fueron dotados de libros para ser llevados por los centros poblados de la Colombia profunda y acercar a los habitantes a prácticas relacionadas con la lectura. Fue de esta forma como se configuraron los biblioburros en diferentes regiones del país, los cuales han sido apreciados muy especialmente por el país en general y han recibido donaciones diversas de materiales bibliográficos.

Ahora bien, los biblioburros no corresponden a bibliotecas con prácticas normalizadas y aceptadas por comunidades académicas en general. Esto se explica al considerar que no es común que las comunidades de la Colombia profunda sepan leer o escribir de forma generalizada, por lo cual los biblioburros no consisten en prestar libros para que sean regresados con posterioridad. Por el contrario, lo que buscan realizar los biblioburros es reunir a algunos miembros de las comunidades en lugares propuestos por ellos y realizar sesiones de lectura pública de libros, teniendo como compromiso la adopción de estrategias educativas para el fortalecimiento de los territorios alejados de la acción estatal. Siendo así, las iniciativas son valoradas por la sociedad colombiana, y por el mismo Estado, manteniéndose durante varias décadas hasta la actualidad; los biblioburros se han convertido en parte de las comunidades, generando procesos de apropiación culturas desde y para la Colombia profunda.

Sin embargo, y sin cuestionar una estrategia plausible que proviene de la iniciativa privada por desarrollarse plenamente, los biblioburros formulan al Estado una serie de retos que deben ser asumidos en los territorios del país como una forma de materializar el derecho humano a la educación. Estos retos se pueden estructurar de manera sistemática a través de la asequibilidad, la accesibilidad, la aceptabilidad y la adaptación. Corresponden a cuatro imperativos que los biblioburros hacen evidentes, dado que desde un primer momento se exige que el Estado aumente la disponibilidad de infraestructura y materiales, pues no puede pretender subsanar sus obligaciones al respecto desde la iniciativa de una persona privada que pone al servicio del conocimiento sus propios animales. Además, esta disponibilidad debe asegurar que las personas accedan, llegando a lugares lejanos con medios para que las personas destinatarias sean auténticamente beneficiarios. Una vez que las personas han accedido se requiere otorgarles un proceso de formación aceptable, lo cual implica que tengan calidad para finalmente adaptarlo desde enfoques diferenciales de inclusión.

En este sentido, con los hallazgos de investigación del presente artículo de investigación, que incluyen la respuesta a la pregunta de investigación y el cumplimiento del objetivo general, se valida la hipótesis según la cual a pesar de que la estrategia de los biblioburros es catalogada como plausible por su característica forma de funcionamiento en la Colombia profunda, demuestra que el Estado colombiano en sí mismo no cumple los mandatos constitucionales que le son actualmente exigibles en torno al desarrollo humano con equidad. Estos mandatos requieren materializar plenamente la asequibilidad, accesibilidad, aceptabilidad y adaptabilidad de la educación en los contextos más lejanos, según se ha establecido desde un enfoque de investigación sociocrítico fundado en métodos cualitativos soportados en la revisión documental. Se trata de una serie de retos que se plantean desde lo plausible de una iniciativa que más que un fin educativo, es una exhortación para poder materializar en algún momento el desarrollo humano con equidad en un contexto con tantas necesidades como la Colombia profunda.

 

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